Después de los excesos navideños, muchas personas sienten que toca “volver a la normalidad” con comidas más ligeras. Sin embargo, hay algo que no debería desaparecer del calendario gastronómico: el buen asado. Porque un cordero o cabrito bien preparado no es solo comida festiva… también es tradición, sabor y disfrute en cualquier momento del año.
En Dorea lo sabemos bien: el asado forma parte de nuestra cultura gastronómica durante los 12 meses, no solo en Navidad.
El asado no es solo para celebraciones
Existe la idea de que el asado pertenece únicamente a fechas especiales. Pero si miramos a nuestras raíces, especialmente en zonas rurales como Segovia, el cordero y el cabrito han sido históricamente platos habituales en reuniones familiares, fines de semana o comidas de pueblo.
Volver a comer asado después de las fiestas tiene mucho sentido:
- Recupera tradiciones gastronómicas auténticas
- Permite compartir momentos en familia o con amigos
- Aporta proteínas de calidad dentro de una dieta equilibrada
- Nos conecta con el origen rural de los alimentos
Enero y febrero: meses perfectos para un buen cordero o cabrito
Tras la Navidad, el invierno continúa, y con él llegan temperaturas que invitan a platos reconfortantes. El asado cumple perfectamente ese papel:
Beneficios de comer asado en invierno
- Sensación de confort y saciedad
- Platos calientes ideales para el frío
- Recetas tradicionales fáciles de preparar
- Perfecto para reuniones de fin de semana
Además, hoy en día no hace falta complicarse en la cocina para disfrutarlo. Existen opciones de cordero y cabrito asado que permiten tener un resultado de calidad en poco tiempo, manteniendo el sabor de siempre.
Volver a lo auténtico: comida de pueblo con valor real
La tendencia gastronómica actual apuesta cada vez más por lo auténtico, lo cercano y lo rural. El asado representa precisamente eso:
- Producto con origen conocido
- Recetas tradicionales transmitidas durante generaciones
- Sabores que evocan reuniones familiares
- Conexión con el entorno rural
Comer asado no es solo alimentarse: es vivir una experiencia que nos recuerda de dónde venimos.
Cordero o cabrito: ¿cuál elegir después de Navidad?
Ambas opciones son excelentes, pero pueden adaptarse a distintos momentos:
- Cabrito: más suave y delicado, ideal para comidas más ligeras tras los excesos navideños
- Cordero: sabor más intenso, perfecto para quienes quieren mantener la esencia de los grandes asados
Lo importante es la calidad del producto y una buena preparación.
Mantener la tradición todo el año
Las fiestas pasan, pero el placer de un buen asado permanece. Recuperar la costumbre de comer cordero o cabrito fuera de Navidad es una forma de mantener vivas nuestras tradiciones gastronómicas y disfrutar de la cocina de siempre sin esperar a una fecha concreta.
Porque al final, cualquier día puede ser especial si hay un buen asado en la mesa… y si es de pueblo, mejor todavía.










