Vamos a decirlo claro: recalentar un asado no es un delito gastronómico… si se hace bien. En Navidad es muy habitual dejar el cordero o cabrito asado preparado con antelación o comprarlo ya elaborado para disfrutar sin prisas. El problema viene cuando se recalienta mal y la carne pierde jugosidad. Para que eso no os pase, aquí tenéis la guía definitiva para recalentar un asado de pueblo sin estropearlo… y sin dramas navideños.
El error más común al recalentar un asado
Meter el asado al horno demasiado fuerte o directamente al microondas sin cuidado. Resultado:
- Carne seca
- Pérdida de jugos
- Sabor apagado
El asado necesita calor suave y paciencia, igual que cuando se cocina por primera vez.
Cómo recalentar cordero o cabrito asado en el horno (la mejor opción)
Paso a paso
- Sacad el asado del frío al menos 30 minutos antes
- Precalientad el horno
- Colocad el asado en una bandeja amplia
- Pincelar la piel con un poco de aceite
- Añadid un poco de agua o su propio jugo al fondo
Tiempo orientativo
- Porciones: 30 minutos
- Pieza más grande: 50 minutos
Cómo recalentar un asado sin que se seque
La jugosidad está en el vapor, no en el calor fuerte:
- Temperatura media
- Humedad en la bandeja
- Nada de prisas
¿Se puede recalentar el asado en microondas?
Se puede… pero con mucho cuidado.
Cómo hacerlo sin estropearlo
- Usad potencia media-baja
- Cubrid bien el plato
- Calentad en intervalos cortos
- Añadid siempre algo de jugo
Aun así, el horno o freidora de aire sigue siendo la mejor opción para mantener la textura del cordero o cabrito asado.
Diferencias al recalentar cordero y cabrito
Cordero
- Admite algo más de tiempo
- Vigilad que no se reseque la parte exterior
Cabrito
- Más delicado
- Menos tiempo y más control
- Ideal recalentar cubierto casi todo el proceso
El momento de servir también importa
- Usad platos calientes
- Servid con su jugo por encima
- Llevad el asado a la mesa nada más sacarlo del horno
El asado no espera.
La Navidad no está para sufrir en la cocina. Un buen asado de cordero o cabrito, bien recalentado, puede saber igual de bien que recién hecho… o incluso mejor. La clave está en respetar el producto, el tiempo y la tradición del asado de pueblo. Porque disfrutar de la mesa, sin prisas y con los vuestros, también forma parte de la receta.










